Retomando el vuelo

“No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, recoger los escombros, destapar el cielo”.

Vuelvo a retomar la sana costumbre de escribir, que tenía en letargo desde hace un tiempo. No es que ya no me guste escribir, sino que he escrito otra serie de cosas, concretamente rap.

El post se llama como se llama; “Retomando el vuelo”, precisamente por eso, porque es lo que toca una vez uno ha descendido y ha visto que en este juego no puedes permitirte el lujo de dejar pasar una tirada. Si lo haces, puedes estar perdido.

El Parkinson me recuerda en cierto modo a esos partidos de baloncesto que veía sentado en el salón junto a mis padres y donde jugaba la ya extinta Yugoslavia. Es un verdadero aprovechado, que busca tus huecos, tus mas infimos recobecos para colarse y volverte literalmente loco, es un tramposo, un trilero que vive del embrollo, de la confusión y que lo enfanga todo.

No voy a hablar de miedo, sencillamente porque no se lo tengo, pero si de respeto. Miedo creo que no hay que tenerlo a nada, sencillamente porque te bloquea y no te deja actuar; te deja atado de pies y manos y sin reacción, nunca lo superarás.

Por eso yo le tengo respeto, porque soy sabedor de las consecuencias que puede tener afrontarlo e igualmente de las que puede tener el no hacerlo.

Estos últimos días, se han juntado una serie de hechos que han desembocado en una situación de bloqueo, sin llegar a ser un off , pero si una sensación muy muy desagradable, muy similar a la que viví en Mexico, de la que os hablé en un post previo refiriéndome a ella como “el peor día desde que padezco Parkinson”.

Recapitulando, se han juntado una serie de cosas que me hicieron cortocircuitar. De un lado, a mi hija le están saliendo las muelas y con el dolor, se pasa la noches llorando. Como consecuencia me despierto y conciliar el sueño de nuevo, se ha convertido en una batalla similar a la de las termopilas. Total, que una semana durmiendo 3-4 horas máximo al día.

Sumémosle que en el trabajo desde el lunes una compañera está de vacaciones, y el trabajo de 3 pasa a ser para 2. Únele que trabajo en el sector financiero, banca corporativa, con cut-off times y la presión que ello conlleva.

Además el sábado corri los 10k nocturnos de Aranjuez, comenzando a las 22:30, con la última toma de medicación a las 15:30, por tanto sin apenas medicación en el cuerpo hasta las 12 que tome la nueva dosis.

Un cúmulo de circunstancias que derivaron en que el lunes por la mañana llegará muy cansado a trabajar. Poco a poco iba pasando la mañana y yo sabía, porque lo notas desde que te levantas, que algo no iba bien.

Iba entrando más carga de trabajo, y como siempre, todo es urgente, para antes de ayer. Yo iba notando como poco a poco la cosa se torcía, iba aumentando la rigidez a la par que disminuía la movilidad, sobre todo en la mano izquierda.

Son sensaciones que se antoja difícil explicar con palabras, prácticamente imposible, y que de verdad, no deseo a nadie. Poco a poco iba comenzando a elevarse el ritmo de los temblores, y eso que yo apenas tengo, sudor, una sensación de agobio, rozando la sensación de claustrofobia. Es complicado explicarlo y lograr que quien lo lea se pueda poner en mi lugar, porque son muchas sensaciones a la vez, y ninguna agradable.

Era la primera vez que esto me ocurría en el trabajo, y no sabía cómo iban a reaccionar mis compañeros ( un 10 para ellos) ante una situación tan…..cuanto menos, extraña y desconocida.

Me acerqué a Adrian, mi supervisor y le expliqué lo que estaba ocurriendo, tranquilizándole y haciéndole saber que a pesar de todo lo que estaba pasando, yo controlaba la situación.

Me fui a la sala de enfermería y allí le expliqué a mi jefa, mientras trataba de hacer ejercicios de relajación, que debían hacer en caso de bloqueo.

Salí del paso, y tras unos 45 minutos horribles, volví a mi sitio y me puse a trabajar, más relajado, a otro ritmo, pero a trabajar hasta terminar mi jornada.

Los días posteriores fui tratando de atar cabos y llegue a conclusiones sobre las causas desencadenantes de ese bloqueo.

Pero me quedo con que supe manejarlo, que no dejé que se saliera con la suya y aunque me llevó un buen rato, finalmente pude seguir trabajando y no me volví a casa con la sensación de haber caído y cedido.

He cambiado la hora de la última pastilla del día, adelantando su toma a unas 2 horas antes de acostarme y parece que me ayuda a dormir mejor.

Ya os iré contando la evolución y bueno, trataré de retomar la actividad del blog y dejar un post más a menudo.

Un saludo y siempre, siempre………#actitudpositiva

Anuncios

Un comentario en “Retomando el vuelo

  1. Ánimo! Actitud postiva! ..me sorprende que siendo tan joven tengas parkinson..yo también soy bastante joven, no tanto como tú..soy varón de 43 años y con tomar rasagilina en dias alternativos ya me basta..de momento..me hicieron pruebas genéticas con resultado negativo..Un fuerte abrazo Iñaki!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s