Lo que tú ves, lo que yo siento. ( no siempre es lo mismo)

Son muchas las ocasiones en que al terminar una carrera o entrenamiento, o incluso en el día a día, alguien se me acerca y me felicita.

Es gratificante ver que se reconoce el esfuerzo, pero si alargas la conversación o te fijas en frases que de normal, pasarían desapercibidas, da la sensación de que se valora el hecho de hacerlo teniendo Parkinson, pero a ciencia cierta no saben mis sensaciones antes , durante y después de correr. Aquí voy a tratar de explicarlo.

Comenzaré por el antes. Hay días en que las energías rebosan y salir a correr se torna fácil, pero otros, la sensación de pesadez y flojera es tan grande que tengo que autosugestionarme para encontrar las ganas, pensar en una motivación, en una meta.

El frío además , lo llevo fatal ya que me entumece y hace que arrancar sea más complicado.

Una vez empiezo a correr, suele haber 2 sensaciones, por un lado una libertad, indescriptible, y por otro, en muchos casos, una sensación de bloqueo, de querer hacer cosas y sentir mientras sigues corriendo, que tu cuerpo no responde a lo que quieres que haga.

Muchas veces vas notando cierta rigidez en las piernas, dolor en la espalda, y algo contra lo que peleo en cada carrera, el braceo.

El braceo es básico en la técnica de carrera y del mismo modo es una de las carencias y síntomas del Parkinson. La falta de ese braceo, es lo que mientras un tipo corre y hace todo por inercia, provoca que yo tengo que estar pendiente de los brazos y de gestionar los esfuerzos para asegurarme terminar.

Hace un año , hacía él kilómetro en unos 5:20 mientras que hoy rondo los 5:40/5:45.

Y es que los efectos, a pesar de entrenar y sentirme genial corriendo, están ahí. Lo importante es tratar de mejorar cada día pero sin obsesiones, porque mi carrera es de fondo y hay que correr en condiciones durante muchos años.

La post carrera tiene también su historia, primero porque terminas cansado, yo al menos, bastante y para evitar lesiones hay que estirar. Cuando eres un palo y tienes esto encima, estirar te ayuda a evitar lesiones, si, pero te cuesta la misma vida. El cuerpo está rígido y la tensión de las piernas no se quiere ir. Las flexiones, al afectar sobretodo a mi lado izquierdo, me cuestan un montón, porque me fallan las fuerzas. La flexibilidad se convierte en una imagen del pasado que no parece ir a volver.

Estas sensaciones, cuando has hecho fútbol, basket, judo, paddle, tenis, esgrima y todo deporte que te has propuesto, a veces te hacen sentir…………te joden, te revientan por dentro.

Y no siempre, pero muchas veces, las sensaciones continúan conmigo desde unas horas a varios días.

Pero de todo se aprende y yo no iba a ser menos. He aprendido que mi reto es contra el Parkinson, no contra el crono.

Yo me reto cada día y trato de salir airoso, pero he descubierto el secreto para no frustrarme si las marcas empeoran o si me cuesta más. El secreto es aceptarlo, aceptar que esta enfermedad juega a volverte loco, a frustrarte y hacerte tirar la toalla, porque si la tiras, te habrá ganado.

Esta es una pequeña reflexión acerca de como este runner clava kms al Parkinson. Tendré días mejores y peores pero el signo común en ambos casos serán mis ganas de seguir corriendo, siempre, siempre y con #actitudpositiva

Nos leerm

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