De negro oscuro a todo color

" Como si aquel instante fuera a ser el primero, del resto de sus vidas…. dias de borrasca, vispera de resplandores".

 

Hola amigos; se que dije que estaba de vacaciones y no iba a escribir, pero esto tengo que explicarlo ahora que aun está fresco, porque sino, se me pasarán detalles y seguro que lo que escriba habrá perdido parte de su intensidad.

Muchos sabeis que he viajado a México, mas concretamente a Playa del Carmen, lugar paradisiaco, donde estoy disfrutando muchisimo, desconectando de todo y sacando todo el jugo del mundo al tiempo con mis 2 princesas. Estoy disfrutando infinito de mi hija, jugando todo el día, gritando, cantando, haciendo el gamberro etc…porque como siempre decimos los dos, estamos muy locos, locos locos!!!

He tenido la suerte de disfrutar de las bellezas que regala Mexico, hace 2 dias en Chichén Itza, y ayer en Tulum, sitio que quería conocer junto a Mónica hace años, y a  Xel-ha, donde solo ver la cara de mi hija disfrutando como una loca, han merecido la pena los ratos de agobio, stress y malestar que he pasado.

Pero centrandonos en lo importante, os quiero contar como fue el peor día desde que padezco Parkinson, o desde que el me padece a mí, porque no se quien da mas guerra a quién.

El sabado volabamos de Madrid a Cancún, solo 10 horas de vuelo……con Sofia, de 18 meses, que viajaba sin asiento, es decir, sobre su madre o sobre mí. El organizar el viaje ya me supuso cierto estrés, unido a viajar con un bebe, la medicación, el carro de la niña, sus papillas pañales etc……todo un vergel de cosas a tener controladas, mas que nada porque si me ocurre algo a mi, me la embaino y apechugo, pero a la peque no le podía faltar de nada.

Llegamos a Barajas con mucho tiempo, pero había tal cola en el embarque que nos sentaron separados y encima tuvimos que correr toda la T4 para no perder el avión. Hubo un momento, en el paso por los arcos de seguridad que fue caótico, con todo lo que llevabamos de comida de Sofía fuera de la bolsa, la niña llorando, yo sin cinturon y con los pantalones que se me iban cayendo, y encima con la hora pegada al culo. Corrí por los pasillos de la T4 a ritmo de plusmarquista mundial por si nos tenian que esperar, pero finalmente llegamos.

El nivel de agobio empezaba a crecer, lo que unido al axfisiante calor , ayudaba poco, vamos, nada, a que mi frecuencia cardiaca se estabilizara. ( es lo que tiene ser runner, que llevas un reloj que te va cantando todos tus datos en tiempo real.

Un vuelo de 10 horas, eso es lo de menos, pero me agobiaba la situación de estar 20 filas por detras de mi mujer y mi hija, y no saber si estaba dando guerra, se portaba bien o que estaba pasando. Pero si me seguís, sabréis que siempre digo que soy un tio con suerte, y vuelve a demostrarse, ya que Sofía no dió nada de lata, se portó genial, y terminó aplaudiendo al aterrizar.

Ahora volvia a empezar el agobio, mucha gente, un bus que coger, y al salir te piden el pasaporte, todo el mundo esta depie, ellas 2 juntas, con los 3 pasaportes y yo atras, solo, sin mi pasaporte, pero con mi medicación, la cual igual tenía que justificar en la aduana.

Aparte llevabamos el carrito de Sofia, que nos dijeron que nos darian al bajar del avión, pero que resultó que nos entregaban junto a las maletas en el carrusel este que hay al final del vuelo, pero mientras no aparece y nadie te lo explica con certeza, yo al menos, me rayé.

Una vez tuvimos todo, llegó el control de pasaportes para acceder a Mexico, y faltaba por rellenar un documento de Sofia, el tiempo pasaba, la cola de espera crecía, un bus se suponía que esperaba fuera para ir al hotel, y mi nivel de estress crecía por momentos, porque tras un vuelo magnifico, ahora si, Sofia no paraba de llorar.

Situación: Parkinsoniano tras 10 h de vuelo y casi 2 días sin dormir, cargado con 2 maletones, junto a una niña pequeña que no para de llorar y gritar, y su esposa, en un aeropuerto, buscando un carro de paseo que no sabes donde narices va a aparecer, corriendo para pasar la aduana y no perder el bus que le dejará en el hotel.

Pero lo mejor estaba por venir. Eran mas de las 2 am hora española y tras haberme cambiado de hotel 2 dias antes de viajar, vuelven a cambiarme y en el que se supone que hubiera sido mi hotel, nos tratan como si no fuera con ellos.

Mis niveles de estres tocan techo, cuando Sofía , que demasiado bien se porta, a las 3 am comienza a llorar en el bus. Es ahi cuando pido muy seriamente al resto de viajeros que dejen de dar vueltas y vayamos al hotel asignado y desde alli, cada cual solucione su problema, problema, que recuerdo  , yo también tenía, pero  que habia quien pretendia resolver in situ fuera como fuera.

Pero finalmente, todo pasó, a las 4:00 aprox, logramos que nos instalaran en nuestro hotel, y desde ahi, todo cambió y no he hecho mas que disfrutar, de la comida  , de las excursiones, de mi familia.

Estoy redescubriendo a mi familia, y cuanto disfruto con ellas, y este tiempo con Sofía, de quien hace algunos posts me veía distanciado, ha roto esa distancia y volvemos a ser el fantastico equipo de gamberros que vuelve loca a mamá, haciendo el tonto 24 h  al dia.

En estos días , además, me estoy demostrando que no hay límites, y que si los hay, están para echarle narices y tumbarlos.

Por eso, he saltado en un cenote de mas de 30 metros de altura y 80 de profundidad, he vuelto a jugar al volley playa, y hoy remato, montando en moto de agua mientras sigo entrenando , a pesar del axfisiante calor, acompañado de un 75% de humedad con la vuelta a correr 10 K en mente.

Tengo energias a tope, infinitas ganas de afrontar nuevos retos, nuevos proyectos, nuevos planes, uno de los cuales tiene especial sentido y tengo ganas de hacer , por ello estoy cuidandolo con empeño y cariño.

Solo quería contaros como fue mi peor día desde que tengo Parkinson y como lo superé para levantarme, darle una patada en el culo y decirle que tengo muchos, muchisimos sueños por cumplir , cosas por hacer y retos que superar.

En estos días me estoy demostrando a mi mismo que querer es poder, que aunque cueste, se puede aprender, entrenandolo, a controlar las emociones, las tensiones y el estress.

Agradecimiento especial merece mi mujer, Mónica, que me ayuda cada dia con su mejor sonrisa, sea el día bueno, malo o regular y que me ha ayudado a convertir el peor día como Parkinsoniano en unas de las mejores semanas, disfrutando al máximo de la familia.

Mañana abandono México, con una probable lesión en la espinilla izquierda, ya os contaré.

Pero lo importante es que vuelvo a casa con energía renovada, feliz y enamorado de mi familia, que es una vez más mi motor.

Os dejo un vídeo de mi último golpe al Parkinson. #nomedigasquenosepuede y #actitudpositiva en estado puro.

Fuerte abrazo para todos

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s