En estos días inciertos en que vivir es un arte…….

“No dejes de caminar, porque solo podrás enmendar los errores del pasado caminando hacia el futuro “ 
A veces ocurre, no sabes bien la razón, pero ocurre. He visto esta situación en múltiples ocasiones y no la llegaba a comprender, pero es como es, y a pesar de estar alerta siempre te pilla a contrapie….…..sencillamente ocurre.
De un tiempo a esta parte siento cosas, sensaciones, que no tenía antes, que conozco y sé que van a ocurrir cada x tiempo, pero que no por conocidas dejan de provocarme cierta incertidumbre, bastantes cabreos y de vez en cuando impotencia frente a algo que sabes injusto , pero que no tienes, o al menos no la conozco a día de hoy ,manera de controlar.
Siempre he dicho que soy de mecha corta y exploto rápido sí tiras un pelin del cable equivocado y últimamente, creo que debido al efecto de muchas situaciones que ha habido a mi alrededor, las explosiones se han vuelto más continuas.
Cambiar de casa, alquilar otra, una niña de 16 meses en pleno apogeo dental , problemas con la casa nueva, muchos cambios, tensiones de las que no tienes culpa pero de las que te hacen participe, sino incluso culpable cuando eres el que se come el orgullo en silencio. Los 2 meses lesionado y sin poder correr, el trabajo y mil cosas que no hacen que la situación mejore, todo suma y de repente un clic enciende la mecha y de la nada surge una explosión que no hay forma de controlar.
Todo este bullicio ha traído consecuencias que me han hecho explotar en 2 ocasiones. La primera fue provocada por mucha tensión, rabia , impotencia y una sensación de injusticia inmensas que me llevaron a un extremo que me sorprende aún hoy. Seguramente la reacción desde fuera fue de lo todo exagerada, pero desde dentro fue incluso calmada para lo que sentía en ese instante. A mí quizá puedas atizarme, decirme lo que quieras, pero cuando juegas con mi familia, por ahí no paso, 

Mi familia es sagrada y desde hoy no me voy a estar callado, no voy a dar pie a que Parkinson y tensiones externas se den la mano y me hagan explotar por no poner todo en su sitio a tiempo.

Voy a tratar de ser justo y tener mano izquierda pero no quiero volver a explotar porque sinceramente lo he pasado muy mal.
La segunda vino provocada por una situación cotidiana que me saco de mis casillas y que como suele ocurrir en estas situaciones, uno termina pagando con quien más quiere.
Es una sensación complicada la de explicar a alguien sin Parkinson lo que sientes, qué te ocurre y las razones por las que no controlas una reacción visceral aún a sabiendas que lo es.

Y te jode, te quema el alma, porque no encuentras las razones para gritar, pero lo haces , explotas de rabia, de impotencia de ver que eres incapaz de dominar una situación que hasta hace cuatro días ni te planteabas que hubiera que dominar porque era algo del todo normal.
Tratar de explicarlo es casi más complejo ya que si te pones en el lugar del otro, que no padece Parkinson, ves que lo que le cuentas, no le debe terminar de encajar puesto que a mi mismo no me encaja. Hasta hace 4 días como quien dice, esto lo veía en otros y no lo entendía. Ahora lo vivo en mis carnes y me doy cuenta de la importancia de la empatía, del tratar de entender al otro en esta enfermedad.
A veces hay gente que me dice que esté tranquilo, que no es mi culpa. Eso lo sé, y agradezco las palabras. Se que no es miculpa, y por ello no me autoculpo ni me castigo. Yo no he elegido esto, y no es fácil mantener la calma ante muchas situaciones, las cuales en un porcentaje elevado, no causarían ni un pestañeo a alguien sin este bicho a cuestas.
Pero hay ocasiones en que es frustrante, ves que no puedes o qué te cuesta la misma vida hacer acciones cotidianas como bañar a mi hija o ponerle los zapatos. Y poco a poco iba dejando de hacer cosas y ella iba tomando distancia conmigo. Ella de nuevo, mi hija, mi motor es la que me ha vuelto a hacer reaccionar.
He vuelto a coger la costumbre de tirarme al suelo a jugar con ella, la he vuelto a bañar, empapándome, con esfuerzo, pero con ganas, y poco a poco ella vuelve a reaccionar y me da fuerzas para seguir batallando, con gestos tan simples como venir a buscarme a la puerta de casa cuando llego del trabajo, hacerme soltar la mochila, y llevarme de la mano a su habitación, dejando fuera al Parkinson y tirándonos al suelo, simplemente a jugar.
En estos días estoy redescubriéndose sensaciones, recuperando el buen humor a pesar de tener situaciones, sobretodo laborales , que me continúan generando estrés. Poco a poco las cosas vuelven a su ser y la #actitudpositiva vuelve a abrirse paso mientras mi peque,Sofia me vuelve a coger de la mano y me enseña el camino a seguir.

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