Santi, tumbando barreras con una pierna

-No puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente. Stephen Hawking

Sinceramente creo que el concepto de discapacidad esta bastante distorsionado, y es que hay muchas personas fisicamente discapacitada que son mucho mas capacitadas para determinadas cosas que otras con sus facultades al 100 %.

Conozco muchas personas con discapacidades reconocidas, que a diario me dan lecciones supervaliosas, y hoy voy a contaros una que me toca muy de cerca.

La historia de hoy va acerca de un solo protagonista principal, con una persona con un corazón enorme, sencillo, una persona que al principio de conocerme, me puso en cuarentena, como a un virus, jajaja, y ahora entenderéis el por qué, y con quien he ido conectando hasta el punto en que a día de hoy , se ha convertido en una persona muy importante, en primer lugar porque me ha demostrado muchas cosas, pero principalmente porque se desvive por mis 2 soletes, mi hija Sofía y mi mujer, Mónica.

Hoy voy a contaros una historia de superación, de un héroe que se levantó cuando más difícil era, que se vio obligado a cambiar su vida y que a mi y a muchos otros, nos ha demostrado que a pesar de solo tener una pierna, se le puede patear el culo a lo negativo y ponerlo del revés, y ser un magnifico ejemplo de superación para sus hijos, nietos …..y para todo el que le conoce.

Hoy os hablo de mi suegro, Santi, y espero que os sirva de ejemplo para ver que como siempre os digo, los límites nos los ponemos nosotros mismos.

Santi tiene 60 años, pero el día en que la vida le puso al borde del precipicio tenía solo 38.
Con esa edad uno está en la flor de la vida, y así estaba Santi, con una mujer maravillosa y 2 hijos, de 16 y 10años y un trabajo como mecánico que llenaban su vida.

Mi suegro era un tio deportista, hacía escalada, afición con la que se había llevado ya algún susto, practicaba judo, esquiaba, y bueno, en general era un tipo activo.

Yo desde que tengo Parkinson siempre digo que hay que sacar el máximo jugo a todo lo que haces en la vida y creo que eso mismo hacía mi suegro, por lo que me han ido contando.
El caso es que para Santi la vida no iba a ser distinta al resto de los mortales y cuando menos lo esperaba nadie, un giro del destino hizo que todo su mundo se viniera abajo.

Era un 13 de abril del 94, miércoles, 12:30 del mediodía y allí estaba él , en el taller de la calle Montesa, en Madrid.
Un cliente estaba con él en el taller y Santi tenía que apuntar en un cuaderno unos datos suyos relacionados con la reparación que iban a hacerle al coche.
Había una mesa con un compresor debajo, lugar mas que propicio para apoyarse a tomar las notas, pero cosas del destino, en este caso, la vida le iba a dar la oportunidad de demostrar la pasta de que estaba hecho. A pesar de tener la mesa alli al lado, Santi se dio la vuelta y se apoyó en el capó del coche que tenía justo a su espalda, echando ligeramente hacia atrás la pierna derecha, en un gesto que seguramente le hacía sentir mas cómodo.
Justo cuando comenzaba a escribir sonó un estruendo de dimensiones brutales, tanto , que la gente de la zona creyó que era un atentado terrorista contra una comisaría cercana, pero nada mas lejos de la realidad. Era el compresor, que de forma repentina explotó haciendo volar a Santi por encima del coche sobre el que tomaba notas y dejándole caer tras el mismo, rodeado de un inmenso charco de sangre.

Por lo que él mismo me ha contado, no notaba la pierna derecha, no la sentía, y tenía la sensación de no poderse mover. Y a pesar de esto, hay que decir que tuvo suerte, porque de haber explotado el compresor y Santi hubiera elegido tomar las notas sobre la mesa, con toda probabilidad yo hoy no estaría contando su historia.

Según sonó la explosión allí apareció Lourdes, amiga de la familia que trabajaba al lado y que al ver lo ocurrido y que era en el taller, no dudó un segundo, cogió a Santi y evitó que mirase el estado en que tenía la pierna.
Santi fue capaz de reaccionar y decirles su grupo sanguineo, pero en el momento del traslado al hospital, perdió la consciencia.

Al llegar al hospital, entró directo a quirófano, y la cosa no pintaba bien.
Mientras tanto, Loli, mi suegra llegaba al hospital y podéis imaginar su cara cuando le preguntan si su marido es el de la bomba.

Santi entró en quirófano, donde comienza una batalla para salvar su pierna, con innumerables transfusiones de sangre, intentos de desinfección, y montones de médicos y enfermeros de acá para allá.
Se llegó a plantear la posibilidad de trasladarle a USA a través de los laboratorios donde trabajaban dos de sus hermanas, pero finalmente desecharon esa opción.
En resumen y para que os hagáis una idea de lo que luchó por salir adelante, en los siguientes 15 días, Santi pasó la friolera de 7 veces por quirófano y pasaba por las curas, una y otra vez anestesiado por completo, porque el dolor debía ser descomunal.

El último día que bajó a quirófano para una cura, el doctor llamó a Loli, y le dijo que no había ninguna opción de salvar la pierna y que si la infección llegaba a la sangre…….lo peor podía ocurrir.
Loli solo pidió una cosa al médico, que se lo dijera él, porque ella no tenía fuerzas, pero no hizo falta, porque cuando el médico entró en la habitación, no sabía ni como empezar, y en ese momento, no se que tipo de sensación te debe recorrer el cuerpo, no llego a imaginar el valor y los huevos que hay que echarle, para mirar a la cara al médico y decirle : “Si tiene que cortar, corte, pero cuanto antes mejor”.
Hay que ser muy valiente y tener una fuerza brutal, aparte de una personalidad arrolladora para decir a un médico que te ampute una pierna.
Poco después Santi reconoció que había soñado que le amputaban, y quizá por ello, poco a poco se fue mentalizando, pero aún así, plantarse ante esa tesitura se me antoja complicadísimo y creo que hundiría a cualquiera.
En ese momento se erigió la figura de mi suegra, Loli, que viendo la situación que se podía venir en un futuro inmediato, miró a Santi y le dijo: “Santi, yo me he casado contigo, no con una pierna. Tenemos 2 hijos y vamos a salir adelante, así que pena ninguna”
Yo creo que afrontar un palo como el que se venía encima, debe ser complicadísimo, pero saber que tu familia está detrás y que van a luchar a tu lado, da una fuerza sin medida.

Tras pasar este trago, la vida te cambia quieras o no, y con Santi no iba a ser diferente.
Afrontar una nueva vida y nuevos retos desde cero, sin tu pierna derecha, con una familia, y sin poder ejercer tu profesión de mecánico. La situación tenía visos de pintar bastos.

Pero lejos de venirse abajo, Santi comenzó su batalla, su lucha por normalizar lo que no era normal, por superar las infinitas barreras que surgen de repente cuando pierdes una pierna, y por demostrar que como siempre digo, los luchadores no tenemos límites, más allá de los que uno mismo se pone.

Lo primero fue hacerse con una pierna ortopédica y volver a aprender a andar, fácil a priori, pero una aventura en la práctica.
Como ya dije, Santi era mecánico, aunque que cojones, Santi ES mecánico, porque a mi me revisa el coche, me hace apañitos y demuestra no haber perdido facultades.
Pues bien, siendo mecánico, podréis imaginar que le encantan los coches, por lo que un segundo reto, que volvió a superar, fue el de aprender a conducir un coche adaptado a su minusvalía, y os aseguro que tumba aguja y conduce perfectamente.

Tuvo que cambiar su trabajo de mecánico, y ahora es empleado de la ONCE, vendiendo cupones, pero ese parece a priori el camino fácil, y Santi es un luchador, y como tal peleó por normalizar su vida y su día a día, y consiguió el reto de encontrar un trabajo con 40 años y una minusvalía de casi el 40%.
Trabajó en Construcciones Escénicas Moya durante 12 años, haciendo de todo, como encargado de un plató de televisión. Recordáis los famosos guiñoles de Canal +? Pues mi suegro era Rocio Jurado. Que nooooo!!! Pero si hacía decorados, montajes y todo lo que podáis imaginar.

Pero aparte de los retos que os he contado, el más grande es el de volver a casa, pasar tiempo con la familia y que la vida sea normal.
Puedo decir, y esta parte si la digo con conocimiento de causa, porque la he vivido, que Santi es un ejemplo de fuerza, de superación personal y de muchas otras cosas.

Tendría motivos para estar enfadado con el mundo, para haberse dejado caer y sin embargo, plantó cara a la adversidad y demostró que querer es poder y que uno solo necesita motivaciones para sacar fuerzas de donde no las hay y no dejar nunca de luchar.

Santi es un padre excepcional, y si alguien duda, solo tiene que mirar a mi mujer cuando están juntos. Esas caras cambian y ella sabe que su padre ha luchado contra viento y marea para que ella no notase nada y fuera feliz, y ella se lo devuelve con un amor incondicional a su padre, del que doy fe, porque vivo con ella y lo veo a diario.
Aparte es un abuelo de esos que una vez te haces mayor, seguro que recuerdas, porque por sus nietos mueve montañas. Le he visto jugar al futbol, arreglar minicoches y minimotos, ser mecánico de bicis, perder el culo para comprar churros para la piscina.

Recuerdo que lo comenté en un post anterior,o al menos lo dejé caer, pero hoy lo quiero recordar. Al poco de diagnosticarme Parkinson, un día Santi bajó conmigo al garaje de mi casa.
Recuerdo la conversación como si la estuviera viviendo ahora mismo, me dió apoyo, me escuchó, hablamos un rato sobre como se afronta un palo de estos, de como podía hablar con él en momentos complicados, si es que los tenía y de muchas mas cosas.
Ese día me di cuenta de lo grande que es “el abuelo”, de la suerte que tenemos los que le tenemos cerca de poder observar cada día semejante ejemplo de superación, de como uno se levanta y sigue adelante con, para y por su familia.

Así que aquí tienes mi homenaje, mi forma de agradecerte lo que me has ayudado, a veces sin saberlo, a afrontar lo mío, por estar ahí cuando te hemos necesitado y por tantas otras cosas.

Creo que tu ejemplo, que es real, palpable y que a grosso modo he tratado de reflejar aquí, servirá a mucha gente que lo lea para darse cuenta que la derrota no es una opción y que luchando se llega donde uno quiera.

A los lectores, os digo lo de siempre, este ejemplo de superación es real, tiene nombre y apellidos, se llama Santi, y es mi suegro, y si Santi yo podemos, TODOS PODEIS, asi que #actutudpositiva siempre!!!

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Luchando juntos todo se supera

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2 comentarios en “Santi, tumbando barreras con una pierna

  1. Muchas muchas gracias 😂😂
    Y si hay que hecharle huevos y no dejarse vencer y si es cierto que es una persona maravillosa que quiere a sus hijos y sus nietos con todo el alma

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  2. GRANDE, GRANDE, GRANDE, desde que le conozco nada ni nadie le detiene, siempre esta el primero para ayudar en lo que sea necesario y doy fe que con Monica hay algo más que el cariño de padre hija, con mi hijo se porta, portan de maravilla y mejor que Santi nadie sabe lo que es tener que superar traumas tan grandes que aparecen cuando menos te lo esperas, hoy acabo de terminar de leer el libro de Andres Aberasturi “COMO EXPLICARTE EL MUNDO CRIS” os aseguro que se me han caido muchas lágrimas, en muchos fragmentos del libro me he visto reflejado junto con mi mujer ANA, los dificiles momentos que pasamos cuando te dicen los médicos que nuestro caso es 1 de cada millón y te toca ti. Con el espíritu de lucha y siempre con #actitudpositiva se consigue superar todo y Santi en este caso y Iñaki también lo superará, sabes que estamos todos como una piña y aunque algunas veces nos regañes sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites

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